La iglesia de Santiago de Villafranca del Bierzo: historia de una puerta hacia Compostela
- aperezper
- hace 5 días
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En pleno corazón de Villafranca del Bierzo, allí donde el Camino de Santiago atraviesa la localidad antes de adentrarse en las montañas que conducen hacia Galicia, se levanta uno de los templos románicos más singulares del Bierzo: la iglesia de Santiago Apóstol. Su historia está estrechamente ligada a la de los peregrinos y, sobre todo, a la célebre "Puerta del Perdón", símbolo de acogida, esperanza y tradición jacobea.

Un templo nacido con el auge del Camino
La construcción de la iglesia se sitúa entre finales del siglo XII y comienzos del XIII. Tradicionalmente se relaciona su fundación con "Fernando, obispo de Astorga", hacia el año 1186. El Instituto del Patrimonio Cultural de España sitúa la construcción del edificio entre 1162 y 1228, mientras que los estudios arquitectónicos más recientes han identificado distintas fases constructivas.
Su ubicación no es casual. La iglesia se encontraba en la ruta que seguían los peregrinos del Camino Francés y era, según la información turística local, uno de los primeros templos que encontraban al llegar a Villafranca. A mediados del siglo XIII existía además junto a ella un cementerio destinado, entre otros, a los viajeros que fallecían en la villa.
El edificio presenta una arquitectura sobria, característica del románico de transición. Cuenta con una sola nave y una cabecera con ábside semicircular, mientras que su construcción aprovecha la piedra de la comarca. Precisamente esa sencillez exterior hace que toda la atención se concentre en uno de sus elementos más extraordinarios: la portada septentrional.
La Puerta del Perdón
La Puerta del Perdón es, sin duda, el elemento que ha convertido a la iglesia de Santiago en uno de los lugares más emblemáticos del Camino de Santiago.
La tradición establece que los peregrinos que no podían completar su viaje hasta Santiago de Compostela debido a una enfermedad o accidente podían recibir aquí las gracias jubilares, cumpliendo determinadas condiciones religiosas. De este modo, Villafranca se convirtió en una especie de última oportunidad espiritual para quienes, después de recorrer buena parte del Camino, se veían obligados a detenerse. El Ayuntamiento de Villafranca señala que esta tradición convierte a la Puerta del Perdón en la única, junto con la de la Catedral de Santiago, donde puede obtenerse este privilegio.
La portada es también una auténtica joya escultórica. Sus arquivoltas, ligeramente apuntadas, presentan molduras y decoración vegetal, mientras que la exterior incorpora figuras relacionadas con el apostolado y una representación de Cristo en Majestad o Pantocrátor. La decoración de los capiteles incluye escenas religiosas y motivos vegetales y zoomórficos.
Así, la puerta no es solamente un acceso arquitectónico: es un elemento cargado de significado. Para el peregrino medieval representaba la posibilidad de alcanzar espiritualmente aquello que físicamente ya no podía completar.
Una iglesia que ha conservado su esencia
A diferencia de otros edificios históricos que han sufrido grandes transformaciones, la iglesia de Santiago ha mantenido buena parte de su estructura medieval. Las principales modificaciones llegaron en épocas posteriores.
Durante el siglo XVIII se añadió en el lado sur una capilla barroca con camarín dedicada a Nuestra Señora de las Angustias. También se incorporó posteriormente la espadaña de la fachada principal.
La Puerta del Perdón tuvo, además, una historia particular. Durante un largo periodo permaneció tapiada, hasta que volvió a abrirse en el siglo XX. En 2005 fue objeto de una restauración destinada a conservar sus elementos escultóricos y mejorar el estado de la portada.
El Año Santo y el regreso de los peregrinos
La Puerta del Perdón adquiere todo su protagonismo durante los Años Santos Compostelanos, cuando la festividad de Santiago Apóstol, el 25 de julio, coincide con un domingo.
Uno de los momentos más recientes de especial relevancia se produjo a finales de 2020, cuando se abrió simbólicamente la puerta para inaugurar el Año Santo 2021. La ceremonia estuvo condicionada por la pandemia, pero mantuvo el tradicional simbolismo de la apertura mediante golpes de martillo.
La tradición sigue conectando así la pequeña iglesia berciana con la gran meta compostelana. Quien entra en Villafranca por el Camino no encuentra solamente un monumento románico, sino un lugar que durante siglos ha acompañado las historias personales de miles de peregrinos.
Un patrimonio que mira al futuro
La importancia histórica y artística de la iglesia llevó a su declaración como Bien de Interés Cultural en 1993. Además, forma parte tanto del Conjunto Histórico de Villafranca del Bierzo como del conjunto histórico-artístico vinculado al Camino de Santiago.
En 2023-2024 se acometió una importante intervención de restauración promovida por el Ministerio de Cultura a través del Instituto del Patrimonio Cultural de España. Los trabajos incluyeron la reparación de cubiertas, la conservación de las fábricas de piedra, la restauración de carpinterías y la mejora de la impermeabilización y de las instalaciones. También se recuperó la visión de la estructura original de la cubierta de madera.
Hoy, la iglesia de Santiago continúa siendo mucho más que una construcción medieval. Es un lugar donde se encuentran historia, arquitectura, espiritualidad y Camino de Santiago. Sus piedras hablan de una época en la que Villafranca era una parada fundamental para quienes avanzaban hacia Compostela, mientras que su Puerta del Perdón conserva una de las tradiciones jacobeas más singulares de todo el recorrido.
Para el visitante actual, detenerse ante ella supone acercarse a casi nueve siglos de historia. Y para el peregrino, atravesar Villafranca sigue teniendo algo de simbólico: después de cientos de kilómetros de camino, la Puerta del Perdón recuerda que, incluso cuando las fuerzas flaquean y el viaje debe detenerse, el espíritu de la peregrinación puede continuar.


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